viernes, 13 de febrero de 2009

Porqué 20 minutos se pueden convertir en 1 hora

Algunas veces caminas deprisa, porque sabes que la vida se consume con celeridad y quieres ganarle terreno. Otras, caminas despacio, tan despacio que pareciera que tus piernas fueran de plomo; sabes que la vida se consume con celeridad, y deseas que al fin te atrape.

Descansar.

Pero estás triste.

2 comentarios:

Cesc dijo...

Descansa. Relájate delante del mar. Dejate llevar por el vaivén de las olas. Escúcha música, llora...

Todo esto sana. Lo juro

Samori dijo...

No te voy a hablar desde la experiencia, pues estoy seguro que tienes más que yo (no te estoy llamando viejuna!!!), pero creo que todo está en la mente. La felicidad, la tristeza, el placer, (a veces) el dolor... Al ser una cuestión mental, todos los estados se pueden potenciar, esconder, aumentar, inhibir...

La duda que me asalta es si somos menos "nosotros mismos" al intentar gestionar esos "estados mentales" que al final se convierten en emociones... Debemos dejarnos llevar y arriesgarnos a pasar por pozos de auto-agonía? O debemos controlarnos, evitando alterar las emociones, tanto buenas como malas?

PD. Voy a escribir un post sobre esto. Has sido mi musa del viernes ;-)