Me considero una persona sincera (dentro de lo social, política y salarialmente correcto). Algunos lo ven como una muestra de valor; pero no es más que la correcta aplicación del sentido común (si bien es cierto, empero, que etiquetarse de "ser humano", es ya en sí, un acto de verdadera temeridad).Si nos escondemos de contar la verdad por el miedo al "qué dirán"... ¿"Qué dirán" si descubren primero que lo explicado es falso, y después aquella realidad que con tanto celo tratamos de ocultar? ¿No resultará eso doblemente devastador?
Seamos francos, pues; perderemos amigos, pero ganaremos confianza.
Queremos dejar claro, que la sinceridad, nada tiene que ver con la grosería, y que decir las cosas tal y como se entienden, no implica en caso alguno, resultar maleducado, descarado o brusco... aunque con frecuencia pueda confundirse.