
A la edad de 7 años, tumbada sobre la hierba, vi a un insecto devorar a otro; intenté detenerlo. No pude. Ese día descubrí como funcionaba el mundo. Ese día perdí la fe.
Todo lo que fui perdiendo a partir de entonces lo hice de manera consciente. Cada vez que buscas, pierdes. Cada vez que pierdes, ganas. Si buscas, es que has perdido.
(Por lo demás, todos bien, gracias)
No hay comentarios:
Publicar un comentario