
Y es cierto, en parte, que me esfuerzo en disimular la miseria cotidiana; no me gusta recrearme en la desgracia, no en la ajena... mucho menos en la mía propia. Pero que nadie se confunda, el hecho de que no vaya pasando el barro de mis zapatos por la cara de los demás no implica que no toque con ellos el suelo... porque sí, se me ensucian, y mucho, del polvo del camino (que algunos llaman vida) y de la mugre del asfalto diario (que yo llamo rutina).
Esta es mi vida y si no os gusta... mirad para otro lado.
1 comentario:
Me ha gustado y te pega...
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