
¿Acaso algo así no nos reconcilia con el mundo? ¿No llena tu espíritu más que tus ojos? ¿No te llena el alma de aliento y te quita a un timepo la respiración?
Quién no se siente sobrecogido por una emoción de placentera solitud ante la inmesidad natural de estos parajes.

Quién no se lanzaría, al ver belleza semejante, mochila, cámara y cuaderno en mano, a recorrer la Tierra en busca de pequeños retazos de color.
Si alguien se apunta, que me lo haga saber...
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