Tú tienes las razones que mi corazón no entiende.Razón a corazón; razona, cozarón.
Espacio, acento y puntuación.
Tú tienes las razones que mi corazón no entiende.
Sentí, y ahora lo siento.
Abrí los ojos y desperté, fue automático, instantáneo; no lo planeé. Tampoco planeé verte a mi lado, ni no volver a verte más.
Las grandes personas, como las buenas palabras, no envejecen jamás;
Lanzar una prosposición y esperar...
Regálame una cajita donde guardar
Se puede abrazar un árbol, pero no se puede esperar que te responda (o no es tan árbol).
Primero se huye y luego se disfruta de la distancia.
Muchos ven la vida en dos colores.
Buscar un aplauso entre el público cuando toda la sala ya está en pie alzada en ovaciones. Buscar un aplauso, solo uno... ése, el tuyo.
Tocar de pies en la tierra... mientras te hundes en la arena. No siempre es lo mejor.
(Mirando atrás, y adelante, pensando en dejarte... una nota en el teclado)
Conversaciones que duran dos manzanas. No las hemos ni mordido, las hemos caminado.
Estar de más, por haber dicho de menos.
El cuarto de Hora tiene 15 minutos de espacio.
De agua, hasta el cuello.
Escribir con tinta negra no implica duelo (ni desafío) pero las palabras escritas rezuman dolor. Escribe en azul, marinero; que desde ese mar de tristeza se huela la sal.
(Yo; Oh, yo!) La mia, mio, de mi, a mi, para mi... Declinando el posesivo.
Llevé mi cansancio al filo de tu colchón. Intenté dormirlo sobre el lado izquierdo, pero no se dejó. No lo logré. Sigo arrastrándome.
Engañar al reloj para verte antes... No funciona. El mundo sigue girando al ritmo del sol.
Un viernes es un lunes estratégicamente colocado. Un sábado, un domingo con "saber hacer". El domingo es el festivo. Los demás son días hábiles, y todo es natural.
Hoy no puedo dormir... me gustaría que me contaras ovejas... de la uno a la mil; y es que tus cuentos ya me los sé.
Los castillos en el aire están hechos de la misma materia con la que se fabrican los sueños para evitar que se deplomen y caigan al suelo por el peso del cemento y la piedra.
Ojos de vidrio... tan llenos de alcohol que besan los bordes...
No es cuestión de torpeza... hasta al otoño más hábil se le caen las hojas.