lunes, 6 de abril de 2009

La mujer en la orilla

El lamento es la disculpa de aquellos cuyos errores no pueden ya ser corregidos.
El lamento es la disculpa de los soñadores, de los ilusos, de los irresponsables; de aquéllos que no creían, no pensaban, no querían...
El lamento es la disculpa de los cobardes.

Yo me lamento, porque lo siento.

Las lágrimas, como el agua del mar, son saladas.

2 comentarios:

Cesc dijo...

Y en el mar las lagrimas nunca se secan. Nunca

NuNa dijo...

( y se disimulan mejor )